ASFIXIA, COMPLEJO DE CULPA Y RECUERDOS
Me acabo de despertar, estoy un poco más despejada, pero mi mente en blanco, como sino tuviera pasado o presente.
Miro el blanco techo y recuerdo lo sucedido. Aún puedo recapacitar sobre lo sucedido....
Tengo que poner de mi parte, hoy es Domingo 26 de Diciembre.
─ ¿Podré ir a escuchar misa? ─me pregunté a mi misma.
Me sentía literalmente "podrida" y aún confundida. Trataba de recordar los retazos de las últimas 72 horas, habían espacios que no estaban muy claros.
─ Mañana lunes aclararé mis dudas...... pero ¿alguien puede hacer algo tan terrible por estar enamorado como me dijo Gisella?
Pero no, Gisella no sabe lo que sucedió........─pensé.
Decidí ir a tomar desayuno al mercado de Surquillo, sitio muy peligroso. Caminar desde el bello San Isidro hasta Surquillo no era lo mejor que podía hacer en mi vida en ese momento, quería, , como decían los jóvenes, "aplanar" calles para cansarme y no pensar más. Aparte que cerca estaba la Iglesia de la Avenida Angamos, allí tal vez podría reflexionar sobre lo sucedido.
─¿Tengo yo la culpa? ¿Por qué? Yo sólo quería cantar y tocar guitarra con los que suponía amigos, o al menos conocidos de tantísimos años.
Me bañe y mientras estaba en la ducha, recordaba la noche del 24 de Diciembre, Nochebuena, la peor noche para que a una persona de bajos instintos se le ocurra perpetrar malos actos. No esa noche, nadie hace nada malo, todo el mundo se comporta bien. Es la noche más maravillosa del año. Nadie, ni nada debe empañarla.
Pero, al bañarme recordaba lo sucedido. Yo no era yo esa noche, parte de mi consciencia se había desaparecido. Yo no pensaba, yo no era la misma. Mi parte consciente y protectora no estaba conmigo. No podía adelantar o pronosticar que algo malo me podía suceder ese día.
Salí de la habitación, y no vi a nadie en la pensión, las fiestas de navidades las habían celebrado bien los otros pensionistas. Ellos habían salido con amistades en lugar de quedarse.
Recuerdo que en Nochebuena yo le dije a uno o dos de los pensionistas si querían pasar a la sala para pasar un rato ameno, conversando y tocando guitarra; ambas personas se negaron tanto la chica, como el otro joven.
Caminé hacia la "Chicharronería", quería atiborrarme de comida. A la vez, no tenía hambre. Pero quería comer para quitarme la ansiedad que empezaba a sentir. Ya cerca de la calle Dante avisté la "Chicharronería" y pedí un pan con Chicharrón y una taza de café con leche. No tenía hambre en sí.
Había estado en ese lugar en mi última mudanza, cuando invité al chofer que me llevó mis cosas desde el departamento de la Sra. Carmela hasta el de piso de Webster. Recordé en ese momento, cómo me tenía aburrida la Sra. Carmela, con sus exigencias de adelantos de dinero del alquiler de la habitación y un día caminando hallé un aviso donde se alquilaba una habitación en la Av. Aramburú en San Isidro....
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Había pasado mucho tiempo casi siete años .... siete años, desde que llegué al piso de Aramburú. Toqué con temor el timbre, y bajó un joven doctor muy sonriente :
─Hola, ¿En qué la puedo ayudar? ─dijo el joven albamente uniformado.
─Hola, Buenos días, he leído un aviso de alquiler de habitaciones en el diario. ¿Todavía hayu libres?
El joven doctor, muy amable y sonriente me dijo:
─Si, al momento hay dos habitaciones libres. Aunque una ya la vino a ver un compañero de la clínica.
─Por lo que veo es sólo para hombres....
─Por si acaso, yo no soy el dueño. Soy un pensionista aquí. El dueño no se encuentra al momento. Regresa más tarde para que hables con él.
─Pero ¿Tú crees que alquile habitación a una mujer?
─Yo creo que sí. Mira, he sabido que está necesitando dinero para un juicio o algo así. Por eso está muy apurado de alquilar. Te voy a dar su número de celular para que lo puedas llamar. Espera.
Espere unos minutos, y el joven doctor bajó con un papelito con los datos anotados de Webster.
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─¿Todo fue de su agrado?
Estaba tan abstraida en mis recuerdos, que no me había dado cuenta que ya había terminado el pan con Chicharrón y que distraidamente que la servilleta tenía decenas de dobleces, producto del aparente "origami" sin destino que había sufrido el pequeño trozo de papel, mientras tenía pensamientos discursivos dentro de mi interior......
─Señorita, ¿se encuentra bien? , está pálida.
─Errr ..... no no es nada, sólo que no he tenido muy buena noche. Por cierto, el desayuno estuvo delicioso. ¿Podría traerme la cuenta?
Una vez que hube pagado a la Cajera, emprendí mi camino hacia la Iglesia. Bendita Iglesia que me acogió años antes, allí había realizado mi Confirmación de adulta. Hermosa oportunidad que me dio el Sacerdote Español. Fueron buenos tiempos en dicha Iglesia. Pero la vida me alejó de ella.
─No no fue la vida, la secretaria me pidió que no vaya a apoyar por que los chicos de la zona era muy malcriados y que me podían faltar el respeto. ─recordé. En realidad, no sé si fue por esa razón o por que el Padre era muy afecto con mi persona, pues estudiaba todo lo que indicaba día a día.
─No, no me siento como para estar en misa. No me siento bien conmigo misma. ¿Acaso puedo comulgar?, ¿Acaso me puedo confesar? Si ni siquiera yo misma sé porqué y cómo pasó todo. ⌐pensé.
─Mejor voy a orar al Santísimo, tal vez así limpie mi mente y recupere mi consciencia.
Bajé los 3 cansados peldaños que daban al recinto donde se encontraba en exposición el "Santísimo". Bella pieza de oro, que era muy bien cuidada por los fieles. En medio de la obra, estaba la hostia, brillando tanto como el mismo oro. Las frases que decía o estaría diciendo el Padre en ese momento martillaban mi cerebro "Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros..."...... En ese momento, rompí en llanto.
Y así, lloré amargamente, y recé el Padre Nuestro, tres Aves Marías, el Credo y ...... ya no pude más....
─¿Por qué Dios has permitido que me sucedan cosas malas? Yo sólo quería cantar y alabar tu nacimiento. ¿Por qué no estuviste a mi lado en ese momento? .......sob! y lloré amargamente, mientras que el nudo que se me había hecho en la garganta casi me ahoga.
Cerré mis ojos fuertemente, enjugué mis lagrimas.
─Yo soy fuerte, ─me dije.
⌐Soy fuerte carajo! Tengo que levantar la cabeza y seguir adelante.
⌐Soy fuerte carajo! Tengo que levantar la cabeza y seguir adelante.
Nada, ni nadie va a doblegar mi voluntad, ni me va a destruir. Un día le dije a mi difunto padre, que aunque me caiga mil veces, me levantaré para seguir caminando, y mi padre me miró con admiración y orgullo.
─Perdóname, Dios mio. Tú no tienes la culpas que por el mundo haya gente deambulando, sin saber que daño perpetrar. O, ¿fue un castigo lo sucedido?
Ya no sabía que pensar, sólo deseaba que las horas corrieran rápido para aclarar todo al día siguiente.
Oré de nuevo, y me despedí del Santisimo. Le pedí perdón a Dios varias veces....
No tenía a donde ir, nadie a quien visitar. Me puse a caminar sin rumbo, por la avenida Arequipa, hacia el Ovalo de Miraflores. Había pensado visitar a Gisella, pero creo que había ido al norte a visitar a su familia. Pero, ¿Qué le podía contar a Gisella?, cuando ella pensaba que todo era color de rosa para mí. Decididamente, no intentaría llamarla, ni visitarla.
Que dolor de pies sentía, pero era parte del castigo. Caminar sin rumbo, dar una vuelta por la avenida Larco. Ver vitrinas y no verlas a la vez. En el Parque Kenedy, estaba la gente jovial. La gente que tanto me gustaba mirar, pues en Miraflores siempre hay vida. Recordaba mis años de estudios en Miraflores, donde había tenido buenos compañeros de estudios, todos siempre buenos.
Por ahí estaban las muestras de los pintores, los coleccionistas de monedas, los de estampillas, los vendedores de artesanías que tanto me gustaban ver.... pero veía y no miraba nada..... De repente, entró un mensaje de texto a mi celular, que me recordaba que tenía que pagar una cuenta de un préstamo .... y en ese momento me dí cuenta que había caminado casi 4 horas. Era tarde, pero tenía que regresar y también almorzar.
Llegué caminando hasta la Av. Aramburú, ya los pies ni los sentía o tal vez sí. Allí estaba un Restaurante Chino, al cual nosotros lo llamamos "Chifa". Ya no recuerdo el nombre, puede ser "Canton", "Kong" ni idea ahora. Pedí un menucito de S/8.00 soles. Arroz chaufa de pollo y sopa wantan. En realidad, me alimentaba por que tenía que recuperar fuerzas y por que sé que tengo que comer; pero ganas no tenía. Terminé el arroz con las justas, y pedí envasen la sopa para llevar para mi cena. Pagué y me dirigía a la pensión...........
Llegué a la Pensión, aparentemente no había nadie. Pero no, al pasar por la habitación de Webster estaba con la puerta abierta y me quedó observando con los enormes ojos verdes que él tenía. Una mira fija, penetrante y dura. Apenas alcancé a saludar y me encerré en mi habitación.
⌐¿Se habría dado cuenta de lo que realmente sucedió? ⌐No tenía la menor idea.
Pero su mirada fustigadora había alcanzado mi alma, me sentía juzgada, cuando en realidad yo no había sido partícipe activa de lo sucedido. ¿Por qué él no me protegió en mi inconsciencia? No sabía si se había dado cuenta, pues era una persona sana e inocente. Tal vez a él lo había embaucado Wilfredo Antauro, él otro participante de la reunión.
Las horas de la tarde pasaron lentas, mi sopa se iba enfriando. A eso de las 7pm la tomé, así tibia nomás. Sólo comí el wantan y todo el resto se fue por el drenaje. Sólo me quedaba que la noche tendiera su obscuro velo para poder dormir y levantarme el día siguiente a tratar de conversar con esa persona....
Salí a la terraza tomé aire fresco a eso de las 9pm. El cielo estaba obscuro, casi negro, y habían algunas estrellas muy brillantes, pero no estaban ahí las de mis parientes muertos. Ninguna estrella personal me iluminó esa noche, ni las dos anteriores.......Traté de dormir a duras penas......
Llegué a la Pensión, aparentemente no había nadie. Pero no, al pasar por la habitación de Webster estaba con la puerta abierta y me quedó observando con los enormes ojos verdes que él tenía. Una mira fija, penetrante y dura. Apenas alcancé a saludar y me encerré en mi habitación.
⌐¿Se habría dado cuenta de lo que realmente sucedió? ⌐No tenía la menor idea.
Pero su mirada fustigadora había alcanzado mi alma, me sentía juzgada, cuando en realidad yo no había sido partícipe activa de lo sucedido. ¿Por qué él no me protegió en mi inconsciencia? No sabía si se había dado cuenta, pues era una persona sana e inocente. Tal vez a él lo había embaucado Wilfredo Antauro, él otro participante de la reunión.
Las horas de la tarde pasaron lentas, mi sopa se iba enfriando. A eso de las 7pm la tomé, así tibia nomás. Sólo comí el wantan y todo el resto se fue por el drenaje. Sólo me quedaba que la noche tendiera su obscuro velo para poder dormir y levantarme el día siguiente a tratar de conversar con esa persona....
Salí a la terraza tomé aire fresco a eso de las 9pm. El cielo estaba obscuro, casi negro, y habían algunas estrellas muy brillantes, pero no estaban ahí las de mis parientes muertos. Ninguna estrella personal me iluminó esa noche, ni las dos anteriores.......Traté de dormir a duras penas......
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